Botswana · 20 min
Gastronomía de Botsuana: Platos típicos y los mejores lugares donde comerlos
Desde el seswaa, plato nacional cocinado a fuego lento, hasta el bogobe de sorgo: descubre la cocina tradicional de Botsuana y dónde saborearla.
destination.com editorial · 22 de agosto de 2024 · Traducción: destination.com i18n (machine, editorial-reviewed)
Botsuana es un país donde el 70 % del territorio es desierto, y sin embargo cuenta con más de veinte platos tradicionales que demuestran la creatividad de su gente para cocinar con lo que la tierra árida ofrece. Cereales resistentes a la sequía, plantas silvestres, carnes de granja y, en ocasiones, animales de caza: la cocina botsuanesa es una lección de ingenio y de arraigo cultural. Cada bocado revela cómo la comida une a las familias y mantiene vivas tradiciones centenarias.
El origen de la cocina botsuanesa
La geografía lo explica casi todo. Botsuana está cubierta en su mayor parte por el desierto del Kalahari, lo que obligó a sus habitantes a desarrollar una gastronomía práctica y profundamente ligada al entorno. Antes del siglo XIX, el pueblo San —conocido también como los Bosquimanos de África— habitaba estas tierras como cazador-recolector: antílopes, jabalíes verrugosos (warthogs), frutas silvestres y raíces formaban su dieta.
Con la llegada de los primeros agricultores se introdujeron el sorgo y el mijo, granos que todavía hoy son pilares de la mesa botsuanesa. A finales del siglo XIX, la influencia europea trajo el maíz y el pan, transformando para siempre los hábitos alimenticios del país. El resultado es una cocina híbrida que algunos llaman la «Gastronomía del Arcoíris»: una paleta de sabores y colores que refleja capas de historia.
Seswaa: el plato nacional que todo viajero debe probar
Si hay un plato que define la identidad culinaria de Botsuana, ese es el seswaa. También llamado loswao entre los Bangwaketse y chotlho entre los Bakgatla, es un plato de carne —res, cabra o cordero— cocida a fuego muy lento durante dos o tres horas con apenas agua y sal, en una olla de tres patas llamada potjie que se coloca directamente sobre las brasas. Cuando la carne está tan tierna que se deshace, se machaca con una cuchara de madera hasta convertirla en hebras.
El seswaa no es solo comida: es un acto social. Se prepara en bodas, funerales y celebraciones del Día de la Independencia (30 de septiembre), y el proceso de cocinarlo reúne a familias enteras alrededor del fuego. Se sirve habitualmente con pap —una polenta espesa de maíz— y verduras salteadas.
Dónde comerlo en Maun
En Maun, la puerta de entrada al Delta del Okavango, el The Raft Floating Restaurant es una parada obligada. El restaurante flota literalmente sobre el río Thamalakane y se accede en una breve lancha desde tierra firme —conviene reservar con antelación, pues el servicio de barca no es continuo—. Un plato de seswaa con pap cuesta entre 80 y 120 pula botsuaneses (unos 4–6 USD), y se sirve dentro de un bufé que permite probar otros clásicos locales. Las vistas al río elevan cualquier plato al doble.
Dónde comerlo en Francistown
En Francistown, ciudad al este del país, los habitantes de toda la vida se dan cita en el The New Mall Food Court, en la esquina de Sekeletu Road y Lentswe Road. Los puestos del mercado interior sirven seswaa por entre 50 y 70 pula (unos 2,50–3,50 USD), un precio más accesible que The Raft y una oportunidad inmejorable para ver cómo los botsuaneses disfrutan de su plato nacional en el día a día.
Morogo: las verduras silvestres que conquistaron hasta los restaurantes de lujo
El morogo se conoce como la espinaca africana, aunque en realidad es un paraguas bajo el que caben varias hojas comestibles que crecen de forma silvestre en Botsuana. Los más habituales son:
- Hojas de calabaza: tiernas y de sabor suave, similares a las espinacas más delicadas.
- Hojas de caupí (cowpea): más intensas en sabor y ricas en proteína vegetal.
- Hojas de amaranto: muy nutritivas, con un toque ligeramente picante.
La preparación es sencilla: se lavan bien las hojas, se trocean y se cocinan en olla con cebolla, tomate y, a veces, un poco de mantequilla de maní que aporta cremosidad. El morogo es una fuente excepcional de vitaminas A y C, calcio y hierro. Antaño se consideraba comida de subsistencia; hoy aparece en cartas de restaurantes sofisticados y en mesas humildes por igual.
Morogo en Maun y Francistown
En Maun, el Marc's Eatery, sobre Sir Seretse Khama Road, lo prepara con hojas frescas de temporada. Un plato con morogo acompañado de pap o arroz ronda los 40–60 pula (unos 2–3 USD). En Francistown, el The Copperbelt Restaurant (40A Main Street) combina varias hojas en un mismo plato para ofrecer una variedad de sabores y nutrientes; la ración cuesta entre 30 y 50 pula (1,50–2,50 USD) y suele acompañarse de seswaa u otras carnes.
Bogobe y otros imprescindibles de la despensa botsuanesa
El bogobe es a Botsuana lo que el arroz a China o la pasta a Italia: una papilla espesa de harina de sorgo o mijo presente en casi todas las mesas, a cualquier hora del día. Se cuece removiendo sin parar hasta lograr una textura densa y sin grumos, y sirve de base para acompañar carnes, verduras o guisos.
Pero la despensa local va mucho más allá. El dikgobe, mezcla contundente de judías y cereales, es el plato de cuchara por excelencia. El vetkoek —masa frita rellena— y los magwinya (Fat Cakes, bolitas de masa en aceite hirviendo) dominan los puestos callejeros. Las mophane worms, orugas del árbol mopane ricas en proteína, se tuestan o se fríen y son un aperitivo que conviene probar al menos una vez. El ting, bebida fermentada de sorgo con un punto ácido, refresca mejor que cualquier refresco industrial bajo el sol del Kalahari.
Un último consejo antes de partir
La cocina de Botsuana no busca impresionar con técnicas elaboradas: su fuerza está en la honestidad de los ingredientes y en el valor comunitario del acto de cocinar. Siéntese a la mesa con los locales siempre que pueda, acepte el plato de seswaa que le ofrezcan en una celebración y deje que el bogobe le explique, cucharada a cucharada, cómo un pueblo supo convertir la aridez del desierto en una gastronomía llena de carácter.
Lee el artículo original en inglés en destination.com.
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